No valen.

Dime que nunca te has encontrado con esta contestación después de entregar el material para diseñar o maquetar un trabajo, con respecto a las imágenes que incluye. Con lo que te habías esforzado en buscarlas; esas, las que encajaban con tu contenido al dedillo o esas para las que creiste poner la camára a toda potencia… ¡Si tú las ves bien! ¿Por qué no valdrán? ¿Qué tienen?

Si no te suena nada lo que te cuento, es posible que todo esté bien; pero en caso contrario, si lees el resto del post, ya no volverá a ocurrirte nunca. Es sencillo, pero como todo en la vida, para entenderlo hay que conocerlo.

El tamaño

Todas las imágenes tienen un determinado tamaño sea donde sea el lugar donde aparezcan, y ya sean impresas o imágenes que están online. Es un dispositvo de captura quien le ha dado el tamaño (o sea, la cámara, el teléfono…) o un dispositivo humano, que las haya manipulado de manera posterior.

La resolución

La resolución de una imagen es la cantidad de datos o información que la imagen guarda; en realidad es su calidad y cómo es percibida por nuestro ojo.

Bien. Las imágenes que vemos en pantalla están formadas por píxeles que son las unidades más pequeñas de un sólo color que la componen. Cuando los píxeles van impresos se llaman puntos y pueden apreciarse desde muy cerca en cualquier panel publicitario de tamaño curioso, por ejemplo uno del metro o una valla de carretera. Cuantos más píxeles o puntos por pulgada o cm contenga una imagen, más calidad tiene. Estupendo.

Estándares de calidad

Entonces, se han establecido 2 estándares de cantidad de información para visualizar correctamente las imágenes en su soporte correspondiente:

  • Formato pantalla: 72 dpi (píxeles por pulgada, del inglés dots per inch)
  • Formato impreso: 300 dpi

Con lo que teniendo la imagen bien capturada al tamaño que va a visualizarse, por ejemplo 5 x 5 cm, la resolución tiene que estar adaptada a estos parámetros.

 

Recreación visual para imágenes destinadas a imprimir:

cactus_dpi

300 dpi • 100 dpi • 50 dpi

La primera ok, la segunda ya no nos valdría y menos todavía la tercera

 

FAQ

Pueden generarse algunas preguntas, veamos…

¿Qué pasa entonces si pongo una imagen a más de 72 dpi en un blog?
Pues pasar, no pasa nada porque nuestro ojo no se dará cuenta. Sólo que la imagen tiene más información visual de la necesaria y ello puede hacer que la carga de la web o el blog sea más lento. Sin embargo si hablamos de aplicaciones algunas no te lo van a permitir y van a obligarte a que reduzcas el tamaño del archivo.

¿Y qué pasa si imprimo una imagen con una resolución mayor a 300 dpi?
Pues no pasa nada tampoco. Realmente el ojo del común de los mortales no lo notaría pero sí estaríamos recargando el trabajo con una información que no necesita llevar y en casos extremos podría generar algún problema técnico. Sin embargo un experto en impresión y color podría ver la diferencia entre un trabajo impreso a 300 dpi y el mismo a 600 dpi, eso seguro.

¿Y entonces si imprimo una imagen con una resolución inferior a 300 dpi?
Aquí sí que pasa. Lo que ocurrirá es que la imagen tendrá menos calidad visual, se verá borrosa muy probablemente y en el peor de los casos aparecerá pixelada, lo que significa que serán visibles los cuadraditos de cada color que la componen. Llegamos al temido “la foto no vale” ya que al tamaño correcto con que tiene que aparecer en el documento, a la imagen le falta información visual.

¿Y si con un pequeño truquito convierto a 300 dpi una imagen que tiene menos resolución?
Pasará que la estarás liando un poco de cara al resultado impreso porque aunque el archivo te cuente en su información que la imagen tiene los píxeles correctos, la realidad es que no se puede sacar más información visual de donde no la hay. Así que lo que ocurre en estos casos es que el programa se inventa la información y añade los píxeles de acuerdo al método de interpolación por defecto o al que nosotros le concretemos. ¿Resultado seguro? Falta de detalle en la imagen o imagen difuminada.

 

Recreación visual con imágenes online:

 

Autora: Marta Viera
Soy creativa. Mi objetivo es que empresas y profesionales que conocen y valoran el efecto wow! de una buena comunicación conecten con los clientes que les están buscando ardorosa y perdidamente a través del diseño de un branding que les atrae y desprende de modo original de qué están hechos. Creo que imaginar que algo es posible ya muestra la mayor parte del camino recorrido.

 

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