Porque no da igual ocho que ochenta

Apuesto a que te habrás preguntado en más de una ocasión si tú y tu empresa lo tenéis. Si es algo que sólo gastan las grandes para quien parece que fue acuñado el término, o si por el contrario, todos somos dignos del barbarismo cool.

Y la respuesta es un sí rotundo. Somos dignos. Y lo gastamos todos y cada uno de los días; sin embargo muchas veces no nos damos cuenta de sus efectos.

Nuestra empresa se relaciona; se presenta a si misma, realiza transacciones comerciales, divulga el contenido de sus servicios, vamos, que figura y lleva a cabo multitud de acciones que la exponen al público, esperamos y deseamos que de un modo singular. Su cometido o misión, aquello para lo que nació, es llevado a cabo de una u otra forma, no nos da lo mismo ¿no? Justo el modo cómo lo hacemos ni pasa desapercibido ni deja indiferente. De igual modo tampoco genera los mismos resultados.

El branding no es más -ni menos- que la percepción de tu empresa por tu público, tu audiencia, tus clientes, es la suma de todas las experiencias con tu negocio en sus diferentes ámbitos:

  • El comunicativo: lo que cuentas.
  • El de tu oferta, ya sean productos o servicios: aquello que ofreces.
  • El entorno de tu empresa: lo que le rodea.
  • Tu actitud y tono con el cliente: cómo les tratas.
  • El discurso que manejas: tu filosofía.

Estos aspectos bien combinados componen la identidad de tu empresa que luego se representa de manera gráfica (coherente, genuina, atractiva y diferenciadora, si puedes elegir) con lo que bien conocemos como imagen corporativa. Es la parte más visible del branding y recoge como en un batido sideral la esencia de nuestro negocio. O así es cómo debería ser.

Pero, ¿Qué cosas concretas aporta un buen branding a tu empresa?

Realmente podríamos confeccionar una lista interminable de los beneficios que acarrea tener diseñada una buena estrategia de branding a los ojos de tus clientes, ni hablar del efecto wow!, el clic mental o el ohhh, cómo me gusta eso, es lo que andaba buscando; pero si sintetizamos en los 3 más importantes en torno a los diferentes ámbitos que afectan a tu actividad…

Los 3 beneficios más importantes por tener diseñado un buen branding son:

  1. Tus posibles clientes te miran con buenos ojos y los que ya tienes quieren más de ti, porque les gustas, tu empresa les aporta buen feeling, profesionalidad, confianza en tí y en tu oferta > Los fidelizas.
  2. Tu negocio es percibido con mayor calidad; se identifica mucho mejor y atrae así a más y mejores clientes. Aumenta la credibilidad sobre los servicios que desarrollas o los productos que ofreces > Te posicionas en tu lugar.
  3. Te sientes orgulloso tú y todas las personas que trabajan en tu empresa porque te identificas con lo que muestras. Y esta sensación se extiende a los ámbitos en los que concurres con tu competencia > Potencia tu singularidad y lo que te hace diferente en un sector que compartes con muchas otras empresas parecidas.

Nadie mejor que tú conoce cuáles son los puntos fuertes y los que lo son menos en relación a tu empresa, sin embargo, ¿Te has parado a pensar de manera concreta…

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Y lo que es más importante todavía,

¿Se corresponde tu respuesta con tu imagen y con cómo es tu comunicación actual al entrar en contacto con tus clientes potenciales o con los que ya tienes?

 

 

Autora: Marta Viera
Soy creativa. Mi objetivo es que empresas y profesionales que conocen y valoran el efecto wow! de una buena comunicación conecten con los clientes que les están buscando ardorosa y perdidamente a través del diseño de un branding que les atrae y desprende de modo genuino de qué están hechos. Creo que imaginar que algo es posible ya muestra la mayor parte del camino recorrido.

 

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