Made in Vietnam
Primera entrega

La alquimia convertida en cultura

Mis expectativas pasaban por plantarme allí en la Conchinchina y desconectar en suelo reconstituyente de un año de mi vida donde lo mejor que podía hacer era beber batidos de frutas exóticas, quemar incienso en las pagodas e ir a tomar el sol de las playas sembradas de Nemos y Doris. Pero cuando las expectativas son bajas, los acontecimientos cobran doble vida y la realidad comienza a suceder aún más, si cabe. Y eso es lo que pasó.

Las personas. Contemplar la cotidianidad de unas gentes humildes que han sabido transformar las inclemencias históricas que les tuvieron abatidos durante tantos años por unos y otros para no sólo resistir como campeones, sino convertirlas en sonrisas eternas que te regalan por que sí. Compartir el disfrute de las cosas sencillas como ver pasar lugareños, sentado uno en cuclillas; echarle de comer a los pájaros o pelar verduras en el suelo mientras se desarrolla una conversación con tu familia que también pela verduras.

las-personas_roosterland

El color. Disfrutar de verlo todo con el filtro que más satura los colores de las imágenes. Esa es la visión la mayor parte de los días. En el campo, en la ciudad o en el la playa. Nublado o soleado. Por la mañana o por la noche. Una inyección de color al abrir los ojos cada día que no se desvanece nunca.

el-color_roosterland

El escenario natural. Cuidar de los recursos naturales utilizando la mínima o ninguna industrialización; gozar de una naturaleza en calma, desbordante y generosa hasta decir basta. Bosques autóctonos, campos de arroz, frutas jamás comidas, ríos, playas, montañas, islas, animales desconocidos. Templos perdidos y parajes escondidos.

el-escenario-natural_roosterland

La ciudad. Contrastar el verde con los politonos de las (allí) grandes ciudades, Hanoi y Ho Chi Min. Su tráfico de motocicletas parece rodar a través de un extraño orden cósmico dentro del caos brutal que hace de cruzar la calle un deporte de alto riesgo. Y si llueve, que llueva, y ya que llueve pues que llueva el monzón hasta calar en micro segundos la ropa interior sin importar mucho ni cuántos chubasqueros lleves (o plásticos como el de cubrir la ropa cuando chispea); ¿en la moto?, ¡también! y venga, a correr para llegar a cenar que esto son dos días y luego quedan muchas cosas que hacer.

la-ciudad_roosterland

La gastronomía. Caer rendida a la explosión de olores, de sabores, de texturas que puedes encontrar en los mercados. Los platos vietnamitas son un estallido de sabor y no especialmente por la cantidad de ingredientes, si no por sintetizar los mínimos pero óptimos que responden a los preceptos taoístas del equilibrio. Las hierbas autóctonas tan difícilmente alcanzables desde Occidente son el secreto de toda su cocina, bien lo saben ellos. El Pho, los Bánh mì, el Cao lâu, el Bun Cha, (qué disgusto que no tengo todos los acentos vietnamitas). Pero lo que sí que tengo son algunas recetas, combinaciones curiosas y ganas de contribuir a la apreciación de su cocina porque es espectacular.

la-gastronomia_roosterland

La artesanía. Ser artesano y dejarse la piel en tu oficio que es su vida y fue la de su padre y la de su abuelo y su bisabuelo. Sea fabricar papel de arroz, caramelos de coco o tallar sellos de madera. Recolectar mangostanes, rambutanes (¡Qué frutas por dios!) o cortarle el pelo a tu vecino en plena calle. La visión de cualquier escena vietnamita es, además de puro derroche de color, tantas veces surrealista para los occidentales. Otras parecen salidas de películas antiguas… Desde una mujer transportando alimentos en su long hang (balanza gigante que cargan en la espalda como equilibristas) como el zarpar de un barco de madera en el río con la ropa tendida en la popa…

la-artesania_roosterland

Creo que no he terminado de procesarlo; aún no quepo en mi asombro y desparramo imágenes mezcladas, noodles envueltos en palillos y sensaciones intensas. Es lo que me propongo ordenar y compartir contigo. También las anécdotas más curiosas sobre éstos y otros hits serán los que guardo para las próximas entregas de Roosterland.

Espero que su lectura te haga disfrutar tanto como a mi recordarlo y que quizás te inspire o quien sabe, hasta te animes a acercarte. Fue increible, seguro que lo es en el 2017 como Año Internacional del Turismo Sostenible y del Gallo del Fuego y lo será cualquier otro año imaginable por siempre jamás. De eso no me cabe duda.

Made in Japan
Enero

De no estar tú, demasiado grande sería el bosque

Kobayashi Issa (1763 -1827) / Traducción de Antonio Cabezas

Made in Roosterland

¡Suscríbete para descargar los calendarios de este mes!

Y empieza a recibir información poderosa para aprender a crear impacto
a través del diseño de tu marca en forma de recursos, artículos e inspiración. Sin desperdicio… ¡Palabra!

¡Accede a todas las entregas hasta la fecha!

 

error: Content is protected !!